Modelo MBrS - Autorregulación de Redes Biológicas
La Medicina Biorreguladora de Sistemas comprende una imagen holística del cuerpo humano como una red reguladora multi-escala, multi-nivel, de moléculas células y tejidos. La autorregulación es una característica inherente de las redes reguladoras. A nivel bioquímico, al menos tres tipos de redes moleculares (metabolitos, proteínas y genes) están interconectadas creando una red bioquímica global. Los circuitos de retroalimentación a través de estas redes sientan las bases para la red de regulación molecular global, abarcando todo el organismo.
Se postula que en el tejido sano hay un alto nivel de coherencia molecular. La pérdida del orden molecular corrompe el flujo “saludable” de información en el tejido. La corrupción sostenida del flujo “saludable” de información lleva a la falla de la red reguladora que restaura la coherencia molecular.
La robustez es una característica fundamental de las redes autorreguladoras. La robustez es la capacidad de mantener la homeostasis frente a perturbación o incertidumbre. Las redes robustas pueden autor regular para restaurar o adaptar su estado funcional en respuesta a perturbaciones. El organismo humano está siendo provocado continuamente por perturbaciones genéticas, epigenéticas y ambientales que “distorsionan” las redes biológicas. La perturbación persistente de las redes biológicas puede manifestarse como enfermedad.
Muchas enfermedades están interconectadas por eventos fisiopatológicos compartidos. Recientemente los investigadores han identificado una red común que se conoce como “firma común del estado de enfermedad” que esta perturbada en muchas enfermedades. Esta red, como común denominador, puede ser el punto de acceso para tratar varias co- morbilidades. La “firma común del estado de enfermedad “apoya el desarrollo de medicamentos que tienen como objetivo a redes biológicas en vez de una sola molécula.

La Medicina Biorreguladora de Sistemas abarca una perspectiva de biología de sistemas sobre las interacciones dentro y entre múltiples niveles de organización biológica. La complejidad de un enfoque sistémico desafía los paradigmas comunes y allana el camino para una medicina que trabaja con, en lugar de contra, la interconectividad inherente de la organización biológica. Desde el nivel molecular hasta el celular, pasando por el de órganos y el del organismo completo, el modelo MBrS reconoce que la salud y la enfermedad humanas están impulsadas por el flujo de información reguladora que se propaga a través de esta red autoreguladora global. Los enfoques diagnósticos actuales están limitados a capturar solo una instantánea estática de parte de esta información. Los nuevos enfoques diagnósticos no solo confirmarán y proporcionarán una mayor resolución de la información clínica existente, sino que también ampliarán su alcance al añadir nuevos biomarcadores (suplementarios) de la capacidad autorreguladora en un modelo espaciotemporal específico para el paciente.